Maestros del camuflaje: el gecko de Madagascar

Pocos lagartos en el mundo pueden ocultarse tan eficazmente como el gecko nocturno de Madagascar. Durante el día este animal descansa cabeza abajo, aplanado contra un tronco de árbol en el bosque tropical, cambiando el color y la textura aparente de su piel para imitar los líquenes de la corteza. Incluso sus ojos, grandes y claros, tienen betas de color beige que se confunden con la vegetación.
El gecko oculta las patas posteriores bajo la cola, y abre los dedos contra la corteza, aferrándose a ella con una especie de ventosas.
Pero ni siquiera la mejor imitación de color puede resolver el mayor problema que enfrenta cualquier animal que trate de "desaparecer" de esta forma ... el contorno y la sombra. Para desdibujar ambos, el cuerpo del gecko posee un borde de apéndices espinosos flexibles que, junto con la cola en forma de hoja, difuminan la forma de su cuerpo y el contorno de su sombra. Con semejante grado de camuflaje, el gecko puede tomar el sol cerca de depredadores, como serpientes y aves, sin ser descubierto.