La naturaleza nos enseña a volar

El vuelo del colibrì
El vuelo del colibrí es una de esas maravillas de la naturaleza que tanto nos asombran. Es capaz de batir sus alas a una velocidad de 75 veces por segundo, algo que resulta practicamente imperceptible al ojo humano, dando la sensación de que este diminuto pájaro queda suspendido en el aire. Incluso si se presentan ráfagas de viento y otras perturbaciones ambientales, la pequeña ave puede volar hacia adelante o atrás con una precisión mayor a la de un helicóptero. Esa capacidad del colibrí de mantener un vuelo estático es resultado de una variada combinación de factores: el ritmo de su corazón puede alcanzar 500 pulsaciones por minuto y su tasa metabólica es extremadamente alta. Además, posee una musculatura que llega a constituir el 30 por ciento de su peso.